15 de marzo de 2017

Hong Kong y Macao. Pasados coloniales



Hong Kong...esa ciudad que me marcó tanto durante mi viaje del 2013...

Hace justamente 4 años estuve durante 7 días, esperando mi visado a China, recién aplicado en la embajada, y con mucho miedo, ya que estaba a un paso de cruzar la frontera, y empezar un largo camino por el Gran Gigante Asiático.

Hong Kong me impactó desde el primer momento. Yo venía de haber estado 3 meses por Filipinas y pasar de un país subdesarrollado a otro con un gran potencial económico, fue una diferencia que me costó asimilar en un principio.

Ahora, 4 años después, he vuelto para recorrer de nuevo esas calles luminosas, esos parques tranquilos y saborear de nuevo esta gran zona del continente asiático.


En esta nueva aventura, me seguí alojando en la misma zona que conocía, la famosa Nathan Road, en Tsim Sha Tsui, esa calle que me enamoró nada más aterrizar.

El primer día estaba preparado para patear bien la ciudad, así que comencé temprano para dar un paseo por las calles estrechas de la zona de Nathan Road, hasta llegar al Parque de Kowloon.
Este parque es perfecto para salir del ruido y del tráfico que vive la calle principal, ya que en cuanto entras, te da la sensación que estás a kilómetros de distancia de la ciudad.
Se respira una tranquilidad absoluta y en él se puede ver gente practicando yoga, taichi o simplemente paseando a sus anchas por sus alrededores.

Seguidamente me fui al puerto para tomar un barco, quería cruzar hacia Hong Kong Island. Recordemos que Hong Kong se divide en 4 zonas. La Isla de Lantau, donde se encuentra el aeropuerto, la Isla de Hong Kong, Nuevos Territorios y Kowloon, todas ellas perfectamente comunicadas con sus líneas de metro, autobuses y ferrys.


Una vez en Hong Kong Island, empecé a recorrer esas calles con mezcla de lujo y dejadez, con multitud de gente yendo y viniendo.
Llevaba ya unas horas caminando, y necesitaba otro escape de la ciudad, así que me dirigí a Parque Botánico y Zoológico.
En este lugar hay infinidad de especies de aves y primates y es muy agradable pasear alrededor de su zona boscosa.


Más tarde, me dirigí hacia el punto culminante del día, y nunca mejor dicho. Llegué hasta la falda del Pico Victoria, el punto más alto de Hong Kong.
Se tiene que tomar un tranvía que lleva hasta la zona más alta. La espera se puede hacer un poco larga, en especial si es fin de semana.
Las vistas que se ven desde lo más alto son espectaculares, con toda la bahía en frente, contemplada por sus grandes rascacielos.
Desafortunadamente, el día que subí era un día nublado y no pude ver nada de nada..

Por la noche tocaba salir a tomar unas copas, y como no, tenía que ser en la famosa zona de Lan Kwai Fong, con decenas de locales para tomar algo tranquilo o para bailar, o si se prefiere, se puede uno quedar en la misma calle, comprando unas cervezas en un 7 Eleven.

Al día siguiente, quería llegar hasta Macao, algo que me había quedado pendiente en mi anterior estancia.
A tan solo 1 hora de ferry desde el puerto de Tsim Sha Tsui, se llega a esta ex colonia portuguesa, donde la mezcla de China y Portugal no pasa desapercibida en ningún momento.
A la llegada al puerto de Macao, tomé un autobús turístico que me ayudaría a recorrer en 4 horas lo más interesante.
La primera parada fue las famosas ruinas de la Catedral de San Pablo, a la que para llegar, hay que meterse por el casco antiguo, haciéndome recordar a las calles de Lisboa, con sus adoquines y edificios claramente marcados por su pasado portugués.



Aparte de la zona antigua, donde se encuentran las ruinas y la fortaleza, Macao se caracteriza por sus inmensos resorts y casinos.
Miles de chinos viajan a Macao para jugar en sus casinos, ya que en China está prohibido el juego.
Son casinos nada parecidos a los que estaba acostumbrado a ver en España, sobre todo porque aquí los chinos que lo frecuentan no tienen ningún problema en alzar la voz y encararse con el croupier...algo que sería impensable verlo en otros lugares.

 

Macao me hizo sentir muy a gusto, sobre todo la zona antigua. Me hubiera quedado más pero tenía que volver a Hong Kong, aunque la siguiente vez seguro que me alojo aquí para conocer más.

En este viaje he disfrutado mucho, con una estancia algo diferente a la que hice hace 4 años.
Espero no tardar tanto tiempo en volver a esta impresionante ciudad!



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