20 de septiembre de 2016

Koh Phangan. Fiesta de la luna llena y relax por unos días



Era mi 31 cumpleaños y quería algo diferente. Necesitaba salir de Bangkok y había pedido algunos días de fiesta para desconectar, ya que últimamente estaba hasta arriba de trabajo.

No tenía muy claro mi destino, pero sabía que quería playa, así que buscando un poco, vi que la famosa Full Moon Party en Koh Phangan se celebraba el día después de mi cumpleaños.
No lo pensé, tenía que ir para allá!

Koh Phangan es una de las islas del golfo de Tailandia, junto con Koh Tao y Koh Samui. Había estado en ella hacía 3 años pero no me coincidió con la Full Mooon Party, así que este era el momento.

 

Tomé un avión desde Bangkok a Surat Thani, hacia el sur de Tailandia, y desde el diminuto aeropuerto me dirigí al puerto en un autobús.
Una vez allí, compré el billete de barco nocturno que me iba a llevar hasta la isla.
Tenía 4 horas de espera hasta la salida del barco, así que me di una vuelta por el mercado cercano al puerto donde se puede degustar rica comida del sur del país.
En esas que conocí a Devon y a Troy, unos estudiantes estadounidenses que también se dirigían a la isla para la gran fiesta.


Esa noche en Surat Thani, mientras esperábamos la salida del barco, la pasamos genial bebiendo y comiendo alrededor del puerto, muy buena compañía para terminar mi cumpleaños.
Al día siguiente, muy temprano por la mañana, llegué al puerto de Koh Phangan, una furgoneta me trasladó hasta mi hotel.

 

Recordaba perfectamente las calles de la isla, y quedé totalmente sorprendido de lo que está creciendo, con cantidad de alojamiento y oferta gastronómica a lo largo de la calle principal.
Me quedé en unos bungalows justo delante de la playa, unas vistas perfectas desde por la mañana en una playa tranquila y por un precio más que razonable.

Eso era lo que buscaba, realmente necesitaba sentir ese relax después de tanto trabajo.

Ese mismo día era la gran fiesta de la luna llena, y se notaba, porque la isla tenía muchísimo movimiento de gente llegando desde primera hora.

Ya por la tarde, me fui hacia la playa de Haad Rin, donde se celebraba la fiesta. La multidud se iba acercando, empezando la pre fiesta y pintándose el cuerpo como indica la tradición.
Las calles de los alrededores se iban llenando de gente vendiendo los famosos cubos con whisky y redbull, gente por todas partes buscando su sitio para pintarse, o tomarse sus primeras bebidas.





Después de una buena cena para recargar pilas, me adentré en la arena, donde está toda la macro fiesta. Chiringuitos alrededor de la playa vendiendo bebidas, música a todo volúmen y gente de muchos países diferentes me acompañaron durante esa noche mágica en la isla.

Al día siguiente, tocaba visitar algunas de las magníficas playas de la isla, así que con la moto, me dirigí hacia el norte, hasta llegar al pueblo de Chaloklum.
Chaloklum es un pueblo de pescadores y que aún mantiene un encanto especial. La playa del pueblo, con su fina arena y agua turquesa te hace sentir en el paraíso..
Seguidamente, me dirigí a Mae Haad, una playa larga con buenas vistas de los acantilados.
La ruta que me marqué ese día fue como las que hacía tiempo que no hacía, con unos paisajes boscosos que te hacen sentir en la más pura naturaleza.



Por la noche me acerqué al Night Market, donde se puede probar infinidad de comida tailandesa y riquísima a precios locales.

Me ha encantado poder visitar Koh Phangan de nuevo, y sobretodo el relax que he podido sentir en la isla...



6 de enero de 2016

Koh Phayam. La perla del Mar de Andamán



 El pasado fin de año lo fui a pasar a la isla de Koh Phayam, en el Mar de Andamán y fronteriza con Myanmar.
Esta isla sigue siendo aún desconocida incluso para los propios tailandeses, y son muy pocos los que llegan a conocer este paraíso.
Cuando decía donde iba, mucha gente creía que me refería a Koh Phangan, en el golfo de Tailandia, y me auguraban una gran fiesta de la luna llena, rodeado de extranjeros recién llegados al país, pero no era así, mi destino era mucho más tranquilo que la isla de la Full Moon.




Para llegar a Koh Phayam fue una auténtica odisea, no tendría que ser así, pero en las fechas en las que nos encontrábamos, con Año Nuevo al caer, el movimiento de aquí para allá se vivía durante los días anteriores, y por consiguiente muchas plazas aéreas, de trenes y de buses estaban agotadas.

Hacía tiempo que no tomaba un tren en Tailandia y decidí volver a sentir esa experiencia de nuevo, con el trayecto Bangkok - Chumpon (destino para la gente que quiere llegar a Koh Tao). 9 horas interminables con locales sonrientes en todo momento....la otra cara de Tailandia, gente que no es de capital y por lo tanto menos acostumbrados a tratar con extranjeros.
De Chumpon tomé una furgoneta hasta Ranong, cruzando de este a oeste el país durante 2 horas y 30 minutos.
Una vez en Ranong, llegada al muelle para tomar una lancha rápida hasta la ansiada Koh Phayam (40 minutos).




En cuanto pisé la isla, vi que era una isla totalmente diferente a otras en las que había estado antes en territorio tailandés. Se palpaba la calma y tranquilidad a simple vista.
Sin coches, solo con dos caminitos medio asfaltados y estrechos, sin cajeros automáticos y....sin 7 Elevens!!!
Me alojé en un bungalow justo delante de la playa de Aow Yai, la más grande de la isla.
Escuchar las olas del mar y a los pajaros cantar desde primera hora de la mañana era lo que necesitaba para esos días de relax que tanto esperaba.


Llegué justo el día de la fiesta de fin de año, y todos la estaban preparando con muchas ganas. La cena fue más especial que nunca...una cena de Noche Vieja en la arena de la playa con los primeros fuegos artificiales.
La gente se empezaba a concentrar en Bamboo Bungalows, el único sitio donde ofrecía música con DJ y buenos gintonics. Y ahí celebré la llegada del 2016! Bailando en medio de tantísima gente que te hacían brindar el vaso en cada mirada.


Al día siguiente, tenía ganas de recorrer la isla y ver qué había más allá de esa playa que me tenía atrapado. Después de un buen rato recorriendo parte de la selva de la zona interior de la isla, llegué a Morgan Village, un pueblo gitano de pescadores donde viven familias muy humildes. Quedé impresionado con la amabilidad de su gente...




El último día completo alquilé una moto y me fui hacia la parte norte, a la playa de Kwang Peeb. Esta playa es de lo más tranquilo que puede haber en la isla y el agua cristalina hace que no quieras marcharte de allí por nada del mundo.


Este lugar me ha encantado y estoy deseando volver....Espero que no haya cambiado mucho para la siguiente vez que vaya.

Feliz Año Nuevo 2016!!!

13 de diciembre de 2015

Palawan. Mis 6 días en el paraíso




Tenía varios días de vacaciones y aunque parecía una locura poder llegar hasta Palawan desde Bangkok, finalmente tomé la decisión de hacerlo, y comenzar una nueva aventura en Filipinas.
y valió la pena...

Tenía claro que esta vez no quería pasar mucho tiempo en Manila, más que nada, porque la conozco y porque para grandes ciudades ya estoy viviendo en una como es Bangkok.

Llegué una tarde noche después de un vuelo de 3 horas. Me fui directo al barrio de Makati, dejé mis cosas en la habitación y me subí a la terraza del hostal a tomar algo.
Esa noche, junto a dos amigos filipinos acabé en el edificio más alto de la ciudad, el edificio Gramercy, en la planta 71 de unos apartamentos en pleno centro de la ciudad y con unas vistas que quitan el hipo.



Al día siguiente, volé para Puerto Princesa, capital de Palawan. Cuando llegué a la ciudad (triciclo 50 PHP) me hizo recordar infinidad de cosas vividas en este lugar. Siempre será un lugar mágico para mi de mis principios por el país.
Me alojé en la avenida principal, Rizal Avenue, encontré un hostal barato y con muchos backpackers. 
Esa noche me fui alrededor de la bahía de Puerto Princesa. Al ser fechas cercanas a Navidad, han colocado un enorme árbol en el medio del paseo del puerto, y alrededor de él, varios restaurantes con muy buena comida y buen ambiente.
Después de ahí me fui, como no, al más famoso bar de la ciudad, el Tiki Bar, un bar en el que cada día de la semana hay una actuación de una banda muy entretenida en directo.

A la mañana siguiente era momento para comenzar la ruta hacia el lugar donde quería llegar, El Nido, a 5 horas en furgoneta (600 PHP).
Un viaje que no se me hizo nada pesado, con bonitos paisajes, con buen tiempo y con paradas para degustar buena comida local.





A la llegada a El Nido, me dirigí directamente a Hama Street, la calle principal, (desde la estación de autobuses 50 PHP), y en la que se encuentra la mayoría del alojamiento backpacker del pueblo.
Me alojé en una pequeña casa con 4 habitaciones, a 10 segundos de la playa principal de El Nido.





Ahí empezaba mi relax absoluto y de mis merecidas vacaciones. La playa de El Nido tiene bonitos paisajes pero debido a que está llena de bangkas (barcas filipinas), el agua no está demasiado limpia.
La mejor opción para disfrutar de buenas playas es dirigirse a Las Cabañas, una playa preciosa y sin gente que te hace sentir en el paraíso.
Desde El Nido no deberían cobraros más de 100 PHP en triciclo, aunque os pedirán 150 PHP.






Otra opción que se puede hacer en El Nido son los tours A,B,C,D que ofrecen todos los restaurantes, agencias y demás de los alrededores. Todos tienen el mismo precio pactado, así que no os molestéis en buscar el más barato.
Los tours recomendados son el A (1.400 PHP) y el C (1.200 PHP). Empiezan temprano por la mañana, y subiendo a una bangka se recorren varias islas, en las que se puede disfrutar haciendo snorkel, buceo o simplemente tumbándose en una de esas arenas finas sin hacer nada. Ofrecen un almuerzo barbacoa exquisito en el que sentarse con varios locales es la mejor opción para conocer más la cultura filipina y además pasar un buen rato riendo con ellos.

A las afueras de El Nido, también hay la posibilidad de visitar la playa de Nacpan, junto a una cascada. Para esta excursión recomiendo alquilar una moto (700 PHP - 24 horas).
Es una de las mejores playas de la zona, sin duda.



El Nido está cambiando respecto a la última vez que lo visité. Cada vez hay más restaurantes, nuevos negocios y más visitantes....pero es el precio que hay pagar para poder estar ante uno de los mejores paisajes filipinos.
Ahora incluso hay un ATM, cosa que hasta hace un año no existía.

Por la noche, también hay oferta, sobretodo en la playa principal. Restaurantes con barbacoa, pescado, a la luz de las velas y justo en frente del mar.
Si se quiere más movimiento, Puka Bar es la opción. Fiesta asegurada en la playa, con un buen ambiente hasta las 3 de la mañana.

En El Nido te sientes a gusto....sin ganas de salir de allí. Un buen lugar para desconectar durante unos días.

A la vuelta, ya en Manila, tenía una noche más antes de volver a Bangkok, así que me fui a pasear por la zona de Fort Bonifacio, en Global City, una ciudad completamente nueva en Manila y en la que todo lo que te rodea te sorprende, calles limpias, seguridad en todas partes, apartamentos, centros comerciales y hoteles de lujo...
Vale la pena visitar este área para darse cuenta de los contrastes que existen en Filipinas.

Hasta la próxima Palawan!




26 de octubre de 2015

Vietnam. Visita a Ho Chi Minh (la antigua Saigón)



Durante mi gran viaje del 2013, Vietnam siempre estaba en mi mente para visitarlo. En mi etapa de China, iba pensando en que iba a ser uno de mis próximos destinos, incluso me había marcado una ruta para hacer.

Al final, un cambio en mi rumbo, hizo imposible que pudiese llegar hasta este impresionante país.

Ahora en la actualidad, viviendo en Bangkok, decidí pasar unos días en el Sur del país, concretamente en Ho Chi Minh. 
Siempre que salgo de Bangkok, lo hago pensando en que quiero escapar del tráfico agobiante que vive la ciudad constantemente. Esta vez, no ha sido posible dejar atrás los atascos, ya que Ho Chi Minh, con sus casi 8 millones de habitantes tiene uno de los peores del planeta.
No lo llamaría atascos exactamente, si no una marabunta de motos que vienen y van por todos los lados posibles de la calle, que hace que cada cruce que hagas a pie, sea un reto para uno mismo, con esa sensación de victoria cuando has conseguido llegar al otro lado de la calle después de haber esquivado cientos de motos.

No solo existe la pesadez de verte envuelto entre cientos de miles de motos diariamente, también los cláxones que no paran de sonar te persiguen allá donde camines.


El primer día entero que pasé en la ciudad, tenía ganas de salir a hacer una excursión a las afueras, así que me dirigí a Cu Chi, para ver los famosos túneles.
Estos túneles construidos por los comunistas vietnamitas, jugaron un papel de gran importancia en la resistencia que el Viet Cong tuvo con las tropas de Estados Unidos, y en donde finalmente tuvieron éxito, derrotándolos.


Los túneles fueron utilizados por las guerrillas del Viet Cong como escondites durante las batallas, pero también para rutas de comunicación y suministros, hospitales, almacenamiento de alimentos, armas y alojamiento de un gran número de guerrilleros. 
Al día siguiente, tocaba hacer una ruta por la ciudad y conocer los puntos más turísticos.
En primer lugar me dirigí hacia el mercado de Bến Thành. En este mercado podremos encontrar todo tipo de souvenirs, ropa y comida. Resulta un poco incómodo para aquellos que no están acostumbrados a que les atosiguen para que compren, pero es un lugar obligado para visitar.

Seguidamente me dirigí hacia la Catedral de Notre Dame, construida por los colonizadores franceses entre 1863 y 1880, con 58 metros de altura. Para mi gusto, la catedral es preciosa por fuera pero por dentro no tiene nada a destacar.

Justo en frente de la catedral, se encuentra la oficina de correos central, un lugar muy visitado, por su bonito estilo francés.
A continuación, llegué hasta el Museo de la Guerra. En este museo se puede ver una amplia exposición de fotografías que demuestra los crímenes de guerra que cometieron los Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam.
Algunas de estas fotografías, son realmente impactantes, ya que son de los efectos del Gas Naranja en la población vietnamita.
Para acabar el tour por la ciudad, visité el Palacio de la Reunificación, un Palacio lleno de habitaciones donde se han reunido varios presidentes mundiales.
En la parte de abajo del Palacio se encuentra el bunker, lugar de operaciones durante la guerra.


Ese día terminé destrozado después de 8 horas caminando por la ciudad y sorteando motos cada vez que cruzaba una calle.
Mi último día completo en la ciudad tenía claro que quería dirigirme al Delta del río Mekong.


Llegué hasta My Tho, lugar donde se encuentra el muelle para tomar un barco y moverse alrededor del río.
Un paseo de unos 15 minutos hasta llegar a Ben Tre, una pequeña isla rodeada de cocoteros y selva. Allí se hacen los famosos caramelos de coco, donde se ve todo el proceso de producción.

En ese mismo lugar también uno se puede hacer fotos con serpientes mientras se hace tiempo hasta llegar al próximo destino, la Isla de Phoenix, donde te dan un almuerzo bastante bueno.
Para acabar, se llega a la isla del Unicornio, donde nos subimos a unas balsas y nos cruzan los canales, pasando por el medio de la selva.

Vietnam me ha encantado. Solamente he conocido una muy pequeña parte del país, pero lo suficiente como para hacerme pensar en volver y conocer otros lugares.
Su gente, su comida exquisita... He vivido Vietnam por unos días y con ganas de vivirlo de nuevo pronto!


14 de septiembre de 2015

Escapada a la provincia de Kanchanaburi. River Kwai


El pasado fin de semana me dirigí hacia la provincia de Kanchanaburi, famosa por su Río Kwai.
Hace dos años ya había estado en la misma zona, pero esta vez tocaba explorarla un poco más a fondo, así que la atravesé hasta llegar a Saiyok District, muy cerca de Myanmar.




Para llegar se puede tomar una furgoneta desde Victory Monument hasta Kanchanaburi (120 bahts), para después empalmar con un autobús local (75 bahts) y llegar a unos 4 km de las cascadas de Saiyok.
Mi destino era el Resort Wang Nok Kaew, un resort de casas flotantes, a la ribera del río, con una calma y una vida tan tranquila que me ha costado volver a la normalidad después de este fin de semana.

Este resort ofrece una actividad gratuita cada día por la tarde. Una lancha motora arrastra una casa flotante río abajo para llevarnos a unas mini cascadas, y pasar un rato comiendo y bañándonos con muchísima gente.

Por la noche, después de una cena buffet, lo mejor es quedarse tumbado en una hamaca contemplando el río y mirando a las estrellas, mientras tomas unas cervezas.